{"id":16873,"date":"2025-06-06T11:59:30","date_gmt":"2025-06-06T16:59:30","guid":{"rendered":"https:\/\/new.moe.org.co\/?p=16873"},"modified":"2025-06-18T12:15:05","modified_gmt":"2025-06-18T17:15:05","slug":"paper-3-cultura-politica-y-desconsolidacion-democratica-en-colombia-un-balance-del-primer-cuarto-del-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/new.moe.org.co\/en\/paper-3-cultura-politica-y-desconsolidacion-democratica-en-colombia-un-balance-del-primer-cuarto-del-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"Paper 3: Cultura pol\u00edtica y desconsolidaci\u00f3n democr\u00e1tica en Colombia: un balance del primer cuarto del Siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Autor\u00eda:<br>Diego Armando Mazorra Correa<br>Hernando Rojas<br>Center for Communication and Democracy &#8211; University of Wisconsin-Madison<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n del Paper:<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existe una sensaci\u00f3n de crisis de la confianza institucional y de la democracia liberal en el mundo. La legitimidad y confianza en la idea de un estado liberal y democr\u00e1tico disminuyen, incluso en pa\u00edses que se consideraban democracias estables. Cada vez m\u00e1s, las personas ven a las instituciones con menos confianza e incapaces de resolver desaf\u00edos como la desigualdad de ingresos y la corrupci\u00f3n. En consecuencia, l\u00edderes populistas capitalizan este descontento, proponiendo soluciones dr\u00e1sticas que, aunque inicialmente parecen atractivas, tienden a socavar la estabilidad institucional y la capacidad del estado de mejorar las condiciones de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Latinoam\u00e9rica no es la excepci\u00f3n, en lo que algunos autores han llamado recesi\u00f3n democr\u00e1tica, algunos pa\u00edses se orientan m\u00e1s a la desconsolidaci\u00f3n (Latinobar\u00f3metro, 2023). Pero \u00bfes este el panorama que ocurre en Colombia? Despu\u00e9s de un momento de renovaci\u00f3n democr\u00e1tica en torno a la Asamblea Constituyente de 1991, surgieron nuevas corrientes en derechos y deberes ciudadanos que permitieron expresiones pol\u00edticas y populares, la ampliaci\u00f3n del espectro de partidos pol\u00edticos, movilizaciones sociales y diversos procesos de paz, que exitosos o no suger\u00edan otra historia. Contrario a lo esperado, en Colombia parecemos tener ciertos grados de estabilidad, con peculiares caracter\u00edsticas de la cultura pol\u00edtica que apoyan el ideal democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan Foa y Mounk (2016), la \u201cdesconsolidaci\u00f3n\u201d de la democracia ocurre por un distanciamiento entre \u00e9sta y las ideas liberales que la fundamentan. Esto se puede rastrear en tres fen\u00f3menos: la incapacidad de los estados liberales para mejorar las condiciones econ\u00f3micas de grandes sectores de la poblaci\u00f3n, la falta de confianza en las instituciones liberales y la p\u00e9rdida de una idea de naci\u00f3n que antes sosten\u00edan los medios de comunicaci\u00f3n masiva. Estas tendencias contribuyen a una crisis m\u00e1s amplia de legitimidad. Para abordar esta pregunta de la crisis de confianza democr\u00e1tica, conceptos como el de cultura pol\u00edtica (Almond y Verba, 1963, 1989) ofrecen claves para entender c\u00f3mo, en marcos democr\u00e1ticos como el colombiano, la orientaci\u00f3n ciudadana puede limitar o fortalecer la participaci\u00f3n activa en la soluci\u00f3n de problemas colectivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Almond y Verba (1963) teorizaban que existen tres tipos principales de cultura pol\u00edtica divididas en torno a c\u00f3mo los sujetos se orientan hacia los objetos pol\u00edticos: parroquial, de s\u00fabditos y participante. En las culturas parroquiales de clanes con poca interacci\u00f3n institucional, el sistema pol\u00edtico no se percibe como una entidad aut\u00f3noma, y las expectativas hacia los l\u00edderes pol\u00edticos son m\u00ednimas. En las culturas de s\u00fabditos como las monarqu\u00edas, los ciudadanos tienden a interesarse por los resultados que produce el sistema pol\u00edtico, pero su capacidad de influencia sobre las decisiones es limitada. Por otro lado, las culturas de participaci\u00f3n se distinguen por una ciudadan\u00eda activa, donde las personas intervienen tanto en los resultados que esperan del gobierno como en los procesos que los generan, definiendo las prioridades pol\u00edticas, el tipo de gobierno deseado y los l\u00edderes que buscan representar sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En varios pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina las reformas constitucionales dieron paso a una apertura democr\u00e1tica que dejaba atr\u00e1s las dictaduras militares que plagaron el continente. Al mismo tiempo, algunos pa\u00edses con democracias establecidas han preferido elegir, como jefes de gobierno, a l\u00edderes populistas con poco respeto por la constituci\u00f3n o los derechos. Adem\u00e1s, en otras regiones la gente se ha visto desconectada de las decisiones pol\u00edticas de lo que empiezan a identificar como \u00e9lites corruptas, en especial con decisiones de gobierno que no pueden hacer nada por controlar la econom\u00eda global. Este escenario refleja una separaci\u00f3n entre dos ideas que antes parec\u00edan complementarias: hoy se observan reg\u00edmenes autoritarios con pr\u00e1cticas liberales, y democracias con rasgos crecientemente iliberales (Foa &amp; Mounk 2016 y 2017, Mounk, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Foa y Mounk, analizando los datos del World Values Survey, recolectados entre 1995 y 2014, identificaron una \u201cdesconsolidaci\u00f3n\u201d democr\u00e1tica. As\u00ed, la cultura pol\u00edtica democr\u00e1tica requiere, como ya lo se\u00f1alaron Almond y Verba en 1963, de la participaci\u00f3n ciudadana, sin embargo, \u00e9sta ha venido disminuyendo en la mayor\u00eda de los pa\u00edses con voto libre (ed. consultada de 1989). En estos contextos, se observa un aumento de la abstenci\u00f3n electoral y una reducci\u00f3n de las asociaciones a las que las personas pertenecen, al punto que las personas juegan solas a los bolos, como lo expres\u00f3 Putnam (2000) en su c\u00e9lebre met\u00e1fora. Aunque Inglehart (2016) y Norris (2017) comentan que no todos los pa\u00edses sufren de este mal, o que la actitud c\u00ednica hacia la democracia es muestra de una alta cultura pol\u00edtica ciudadana, el panorama apol\u00edtico actual es claro. Desde Brasil hasta Hungr\u00eda, el descontento con la democracia parece ser mayor, m\u00e1s all\u00e1 del nivel educativo o la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para comprender estos procesos, es necesario desarrollar marcos explicativos contextuales que permitan analizar la crisis democr\u00e1tica y la cultura pol\u00edtica, implementando nuevas dimensiones al an\u00e1lisis, como la polarizaci\u00f3n o los efectos del entorno social y medi\u00e1tico en la cultura pol\u00edtica. En ellos, la mera existencia de estructuras democr\u00e1ticas, como en la Constituci\u00f3n de 1991 en Colombia, puede resultar insuficiente para definir el tipo de cultura pol\u00edtica nacional (Almond &amp; Verba, 1989; Verba, 2015). Pese a tendencias globales de homogeneizaci\u00f3n, las diferencias nacionales siguen siendo clave para entender las particularidades de cada sistema pol\u00edtico (Rojas &amp; Valenzuela, 2019). Este enfoque resulta crucial para entender la actual crisis de legitimidad y confianza en las instituciones en medio de las transformaciones del entorno pol\u00edtico, las predisposiciones individuales y los consumos medi\u00e1ticos en una ecolog\u00eda informativa transformada por el auge de Internet y las redes sociales (Shah et al., 2017).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguiendo el debate sobre la desconsolidaci\u00f3n de la democracia, \u00bfqu\u00e9 muestran los datos de la cultura pol\u00edtica nacional? En las encuestas a la opini\u00f3n p\u00fablica sobre comunicaci\u00f3n y pol\u00edtica, observamos como un primer s\u00edntoma, que para el a\u00f1o 2018, el 58% cre\u00eda que la calidad de vida en Colombia hab\u00eda empeorado con relaci\u00f3n al a\u00f1o anterior, y para el 2022 esta cifra se ubic\u00f3 en el 79%. Adem\u00e1s, el problema percibido como el m\u00e1s importante es la corrupci\u00f3n. Si las personas caen en una tendencia hacia percibir de forma negativa la calidad de vida, un posible resultado es la apat\u00eda en la participaci\u00f3n. Las personas, en especial los j\u00f3venes, no s\u00f3lo dejan de participar, sino que se tornan m\u00e1s c\u00ednicos con la democracia y los valores de este sistema pol\u00edtico, planteando o bien desinter\u00e9s o apoyando alternativas autoritarias, hasta que termina por perderse el apoyo al sistema de valores que sustenta la democracia liberal (Foa &amp; Mounk, 2016 y 2017).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso colombiano, se ha observado una cultura pol\u00edtica participativa, pero con poca adhesi\u00f3n a valores democr\u00e1ticos que se refleja en un segundo s\u00edntoma de falta de confianza en las instituciones liberales. As\u00ed, desde los modelos de participaci\u00f3n democr\u00e1tica de la Constituci\u00f3n de 1991 (Pontificia Universidad Javeriana y Registradur\u00eda Nacional del Estado Civil, 2018) se ha promovido una mayor participaci\u00f3n ciudadana. Sin embargo, esta se combina con un imaginario negativo de la pol\u00edtica y desconfianza en las instituciones, poco inter\u00e9s en los asuntos p\u00fablicos y una combinaci\u00f3n de socializaci\u00f3n e informaci\u00f3n pol\u00edtica entre los nuevos espacios digitales y las tradiciones pol\u00edticas (C\u00e1rdenas, 2017).<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-pdfemb-pdf-embedder-viewer\"><a href=\"https:\/\/new.moe.org.co\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Cultura-politica-y-desconsolidacion-democratica-en-Colombia-1.pdf\" class=\"pdfemb-viewer\" style=\"\" data-width=\"max\" data-height=\"max\" data-toolbar=\"bottom\" data-toolbar-fixed=\"off\">Cultura-politica-y-desconsolidacion-democratica-en-Colombia-1<\/a><\/div>\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link has-vivid-cyan-blue-background-color has-background wp-element-button\" href=\"https:\/\/new.moe.org.co\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Cultura-politica-y-desconsolidacion-democratica-en-Colombia-1.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Descargar<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor\u00eda:Diego Armando Mazorra CorreaHernando RojasCenter for Communication and Democracy &#8211; University of Wisconsin-Madison Introducci\u00f3n del Paper: Existe una sensaci\u00f3n de crisis de la confianza institucional y de la democracia liberal en el mundo. 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